El chiringuito sevillano
En el documento que presentó Cayo Lara en el último consejo político federal de IU, se planteaba si se debe volver a pactar gobiernos con el PSOE, después de la derechización del partido de la máscara y tras la reciente reforma laboral . A más de un vividor de “chiringuitos” políticos no le habrá gustado esto. Sobre todo en el caso de que pactar con el PSOE se convierta en el principal baluarte -económico sobre todo- para mantener ese chiringuito, como es el caso de IU en Sevilla y su pacto con el SOE en el Ayuntamiento. La banda pergreñada por Carlos Vázquez y Torrijos que ha usurpado en Sevilla las siglas del PCA e IU -todo ello tras muchos codazos y no pocas purgas- se intuye que no tiene mucha intención de dejar la poltrona institucional. Hablo de chiringuito porque es eso, un chiringuito montado para oficio y beneficio de unos pocos, que no tienen escrúpulos para saltarse a la torera estatutos, democracia interna y lo que haga falta con tal de preservar el tinglao. A Carlos Vázquez y Torrijos les interesa seguir con el chiringuito pro-ayuntamiento que tienen montado en Sevilla como sea y a toda costa, por muchas razones, pero fundamentalmente por dos: por una parte una motivación puramente económica y por otra para mantener sus respectivos status personales. El primero en el seno de la “organización”, el segundo por cuenta propia, que es lo único que le importa, ya que Torrijos está donde está por puro tacticismo. Al archiduque Carlos, dueño de la frase “¿las bases del partido?, ¿y qué son las bases?” el único crédito que le queda es la pequeña legión de militontos a sueldo (con dinero institucional) que voluntariamente se entregan a la inopia con el lema de “dame pan y dime tonto”. Vamos, los estómagos agradecidos de toda la vida que hay en todos los partidos, para entendernos. Porque el rollito ese de seguir enarbolando la bandera del marxismo-leninismo y creerse adalid permanente del comunismo más ortodoxo ya como que no cuela. No cuela porque, entre otras cosas, este individuo ha mostrado con creces su poco respeto por las bases del partido, por los estatutos que rigen al PCE, por el centralismo democrático y por la libertad de voto y expresión en el seno de los órganos del partido, los cuales ningunea o manipula a su antojo en Sevilla. Conjuntamente ha demostrado su concepción nepotista de la organización, la desconfianza ciega en la mayoría de militantes del partido (los que no son de su trupe cercana), y que para él el concepto de disciplina esta muy ligado al de pleitesía, y el de militante al de súbdito. Pero a parte de esta trupe de cortesanos y pelotillas en plantilla, que van de revolucionarios por la vida sin darse ni cuenta (o sí) que le llevan la cola al binomio Carlos y Torrijos, el problema de fondo es lo que dijo hace poco el referido Cayo Lara, que cuando la izquierda hace política de derechas es la derecha la que se refuerza. El problema es que entre la derechización del PSOE y el percal en la izquierda teóricamente real, el caso es que la derecha en uno y otro sitio, cohesionada en torno al PP, se refuerza y se refuerza. Esa es la cruda realidad y lo jodido, más allá del coraje que dé ver como levantan banderitas ciertos “comunistas” de pose que van de luchadores contra la injusticia y en pos de la igualdad cuando no son capaces de ver esa falta de justicia e igualdad en su propio partido. Y la culpa de que la derecha se venga arriba, en este caso en Sevilla, no es de Zoido ni de los opusinos casposos del ABC -que es cierto que son la mar de fachas y que mienten cuando les conviene para sus intereses-. La culpa es de esos impostores que hoy campan a sus anchas por esa teórica izquierda real. Y hablando de ABC, les agradezco la difusión que recientemente han hecho de este blog con la mera intención de ayudar su campaña pro-Zoido y desacreditar aún más a Torrijos, pero recalco -aunque sobre decirlo- que la derecha política y su brazo mediático -con ABC a la cabeza- deben ser considerados siempre enemigos naturales de los intereses de la clase trabajadora, en cualquier sentido. Lo malo es que el ABC cada vez necesita mentir menos para desacreditar a Torrijos y sus acólitos.
Sería una buena noticia que este pacto en Sevilla desapareciera cuanto antes, aunque lo tendrán que hacer las urnas, me temo, porque los actuales dirigentes de IU en Sevilla no tienen la mínima intención de dejar el sillón institucional. Cuando suceda, si sucede, se joderá la sectaria y farsante cúpula actual pero se beneficiará la organización. Entonces veremos a muchas ratas garbancistas -tan “comunistas” ahora- abandonando el barco. Y será el momento de volver a pintar el barco.