LA “LIBERTAD” INVASORA Y LA PRIMAVERA ÁRABE
Los aires de libertad con que empezó eso que han llamado ”primavera árabe” se tornaron en un otoño invasor y sangriento en Libia y ahora amenaza con convertirse en un invierno de guerra imperialista contra Irán y Siria. El término “primavera árabe” cada vez suena más a otros como “libertad duradera” o “tormenta del desierto”. Todo indica que está resultando ser la treta de los yankis e Israel para mover sus piezas ante el nuevo orden mundial que deja a los americanitos en segundo término en la economía global, cosa que no están por la labor de tolerar. Hace tiempo que EEUU está buscando bulla con “los otros”, porque desde su demostrada inconsciencia y necedad históricas creen que “les interesa” una guerra en la zona. Da igual el presidente que tengan allí porque el presidente en estas cosas manda poco. Y si intenta mandar se lo cargan rápido, a la historia me remito. Esta vez le ha tocado a un negrito soplapollas y sonriente, todo un ilustre premio Nobel de la Paz, acojonarnos con una más que posible tercera guerra mundial.
Después de Túnez y Egipto, donde el resultado aún está por ver, ¿no resulta sospechoso que “las revueltas por la democracia y la libertad” sólo esté afectando a países con gobiernos laicos claramente antiimperialistas y con control del Estado en asuntos de la economía de su propio país? ¿Por qué precisamente ahora también salta el conflicto con Irán? ¿No leísteis por Wikileaks no hace mucho las informaciones sobre los temores expresados a EEUU por los estados árabes respecto a Irán? Hace tiempo todo esto se estaba moviendo y ahora todo coincide en el tiempo. Como diría Íker Jiménez “¿casualidad, misterio?”. Yo creo que no.
Ahora EEUU vuelve a aliarse con esos radicales islámicos a los que antes llamaba terroristas y ahora los llama “rebeldes por la democracia y la libertad”. Les da igual si son de Al Qaeda o del coño de su madre. Resulta que “el mundo demócrata occidental” que señala con el dedo acusador a otros países de no ser demócratas, está lleno de multitud de sistemas de gobierno. Hay monarquías, más o menos parlamentarias, hay repúblicas,… de todo un poco. En todas ellas existe un básico denominador común, que son gobiernos que no discuten el capitalismo. Entre los países árabes ahora aliados de la democracia occidental también hay variedad de sistemas, pero lo que viene siendo democracia, poca. ¿Acaso hay democracia al “estilo occidental” en Arabia Saudí, donde las mujeres no pueden ni conducir? ¿Y en Kuwait? ¿Y en Marruecos?. ¿Llegaron ya las “libertades” a Afganistán o todavía están trabajando en ello? ¿Ha iluminado ya la diosa democracia a Irak, o lo único que ilumina allí son los bombazos que hay cada dos por tres después del pifostio que montaron los yankis con el apoyo del mundo “demócrata”? Y yéndonos a “occidente”, ¿hay democracia en EEUU o más bien el “país de la libertad” nos enseña cómo despreciarla?, ¿y en España, realmente decide algo el pueblo o es todo un pastiche monarca-parlamentario?
Pues bien, son todos esos países “defendores de la libertad y el orden” los que ahora intentan cambiar el cotarro en Oriente Medio invadiendo países bajo la acusación de “no hay libertades” aquí o allá o “este tiene bombas nucleares y no lo podemos permitir”. ¿Ya no nos acordamos de la excusa para invadir Irak? ¿Acaso no tiene armas nucleares Israel? Entonces ¿qué nos están contando? En Siria e Irán lo están intentando primero con un aluvión de espías pero no les está funcionando el plan A. Y están pensando pasar al plan B.
Yo no digo que Sadam Hussein fuera bueno, que Ahmadineyad sea luz y guía de nada, que Bashar Al Assad sea ejemplo de tal o cual cosa o que Gadafi fuera un gurú. Lo que tengo claro es que los que se han declarado sus enemigos son los mismos que llevan jodiendo vivo al mundo desde que tengo uso de razón. Y también tengo claro que a estos hijos de puta de la OTAN y sus acólitos la democracia y la libertad les importa un carajo de goma, siempre y cuando no se entiendan estos conceptos como libertad de mercado y de lucro, y democracia de consumo. Así que, si me disculpan, los enemigos de mis enemigos son mis amigos.